El organismo provincial explicó los criterios de distribución de los órganos ablacionados para trasplante, entre los que se privilegia la compatibilidad entre donante y receptor.

A raíz de un reciente caso de trasplante pediátrico que atrajo una considerable atención pública, el Centro Único de Donación, Ablación e Implante de Órganos (CUDAIO), dependiente del Ministerio de Salud provincial, informó sobre los mecanismos de asignación de órganos para trasplante a personas en situación de emergencia.

La participación de CUDAIO en el proceso mencionado fue en calidad de financiador de una intervención de alta complejidad -que incluyó traslados aéreos y los recursos médicos más avanzados-, ya que el paciente no contaba con cobertura de salud.

En relación a la celeridad de la asignación del órgano para el trasplante, el Director de CUDAIO, Dr. Mario Perichón explicó que “al tratarse de un paciente en situación de emergencia pasó a tener prioridad para recibir el órgano, aunque había ingresado pocos días atrás a la lista de espera. Los casos categorizados por el INCUCAI como emergencia son personas cuya patología sufre un agravamiento tal que están en peligro inminente de morir, con pocos días u horas de vida, si no reciben el trasplante”.

Acerca de la posibilidad concreta de que esos casos accedan al trasplante, Perichón aclaró que “de todos modos, la condición decisiva para que un órgano sea destinado a un paciente en particular es la compatibilidad biológica y antropométrica. Por ejemplo, el corazón extraído a un donante de talla pequeña y 60 kg de peso no es adecuado para un receptor de 100 kg”. Y agregó que “otro condicionante importante es la distancia geográfica, ya que, de acuerdo a cada órgano, son pocas las horas de viabilidad una vez extraídos, y el tiempo de traslado entre la provincia donde ocurrió la donación y aquella donde se realizará el trasplante es otro factor a considerar”.

Todos los días se hacen trasplantes
En lo que va del año, en nuestro país se realizaron 528 trasplantes de órganos y 426 de córneas. “Cuando la opinión pública y los medios masivos ponen el foco en un caso individual seguramente se debe a particularidades que están llamando la atención. Suele darse en varios casos pediátricos. Pero nuestro trabajo es los 7 días de la semana, las 24 horas de cada día, detectando posibles donantes para atender una demanda de miles de personas en la lista de espera”.

Sobre este desafío cotidiano y los mecanismos para asignar los órganos ablacionados, el funcionario aportó datos concretos: “hay miles de personas esperando un trasplante en el país. Si el promedio diario de este año es de cuatro trasplantes, necesariamente hacen falta criterios exhaustivos y transparentes para asignar cada órgano apto. Esto se enmarca en un dilema ético llamado ‘distribución de un bien escaso’, que recorre a toda la humanidad en aspectos muy diversos de la vida social. En Argentina contamos con un sistema centralizado, informatizado, sofisticado, y sumamente transparente porque tienen acceso no sólo nuestros profesionales, sino también los pacientes y sus médicos”.

Y acerca del algoritmo de asignación al que hizo referencia, añadió que “se genera en el SINTRA (Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante de la República Argentina), que es desarrollado y controlado por el INCUCAI, y es un orgullo para el país y una referencia para muchos otros países”.

El desafío de acortar la espera
En la actualidad, según los registros del INCUCAI, la lista de espera nacional se eleva a 7330 personas, de las cuales 544 corresponden a la provincia de Santa Fe.

En relación a cómo interactúa la lista de espera con los criterios de asignación de órganos, Perichón consideró conveniente aclarar que “existe una percepción errónea de que en la lista de espera hay puestos; que alguien está en el primer puesto, seguido de otro paciente que está segundo, y así. Eso no tiene ningún sentido, no existe. Porque cada órgano va a ser apto y compatible sólo para un número muy limitado de pacientes. Lo que sí se da es que hay pacientes con una patología más grave, pacientes con más antigüedad, pacientes con el mismo grupo sanguíneo y similar contextura física que el donante, y otros criterios de evaluación que el SINTRA tendrá en cuenta para determinar prioridades. Pero la primera de todas las variables es la compatibilidad biológica y celular para evitar que el organismo rechace el injerto”.

Como punto esencial del sistema, agregó que “cada vez que se está por ablacionar un órgano para trasplante, ahí sí, se genera una lista con orden de prioridades, en la que un paciente va a estar primero. Pero sólo para ese donante y ese órgano en particular. Esa lista se arma automáticamente, sin intervención ni decisión de ninguna persona. Luego, una vez otorgado y trasplantado, esa lista pierde validez”.

Por último, el Dr. Mario Perichón expresó que “la respuesta más importante que tenemos que dar a todas estas preocupaciones es que el sistema sanitario, público y privado, incorpore la procuración como una práctica médica cotidiana y sistematizada, que no se pierda ninguna oportunidad de un potencial donante. Y, al mismo tiempo, que en la sociedad avance aún más la actitud donante, sin miedos, informándose para despejar dudas, y tomando la decisión de donar anticipadamente, en vida. Porque sin donantes no hay trasplantes. Y porque donar hace bien”.