Una persona de 53 años fallecida en el Hospital Cullen de la capital provincial, fue la donante número 15 del año en la provincia. Los riñones que se pudieron ablacionar permitieron que se trasplanten dos pacientes de la lista de espera.

El proceso de donación adquiere particular significancia dadas las dificultades que la pandemia de coronavirus ha agregado a la actividad habitual de detección, selección y validación sanitaria de potenciales donantes.

Al respecto, el Dr. Mario Perichón, director del Centro Único de Donación, Ablación e Implante de Órganos y tejidos (CUDAIO), explicó que «a pesar de los nuevos desafíos y obstáculos que nos plantean la pandemia y la consecuente cuarentena, nuestros equipos operativos continúan trabajando todos los días, las 24 horas, en la procuración de órganos y tejidos para trasplante. Porque una de las prácticas de salud que no se puede postergar ni reprogramar es la necesidad de trasplantarse que tienen los pacientes de la lista de espera, quienes sobrellevan patologías sin tratamientos alternativos, en muchos casos de una gravedad que los transforma en emergencias de vida o muerte».

Los riñones ablacionados en el Cullen fueron asignados -por el sistema informático del INCUCAI que combina una serie de criterios y compatibilidades- a sendos pacientes de nuestra provincia. Ésto facilitó el proceso desde el punto de vista de la logística, que es una de cuestiones claves que se vieron afectadas por la coyuntura actual.

El Dr. Perichón especificó que «un recurso esencial para procesos de donación-trasplante es el transporte público, tanto terrestre de larga distancia como aéreo, y ambas actividades están suspendidas. En este caso hemos suplido con movilidad propia los distintos traslados, entre ellos el de muestras para pruebas de laboratorio, el de los órganos, y otros».

Otra de las novedades operativas la detalla la Dra. Eugenia Chamorro, la responsable de la Unidad de Procuración y Trasplante del Hospital Cullen, quien participó en este último proceso: «se debió agregar el test de Covid-19 a la donante, sumado a todos los otros análisis que se hacen de rutina para descartar enfermedades infectocontagiosas. El test se hizo en el Laboratorio Central de Santa Fe. No sabemos si este nuevo eslabón en la cadena de bioseguridad quedará incorporado para siempre, pero en esta situación es crucial para asegurarle al receptor un órgano sano que le ayude a mejorar realmente su calidad de vida».